miércoles, 19 de octubre de 2011

Un Angel En La Tierra


Un Angel En La Tierra


Este es un bello poema dedicado a las madres, espero que os guste.








UN ÁNGEL LLAMADO MAMÁ (POEMA)







Isabel

sábado, 24 de septiembre de 2011

Perdón mama



Perdón mama


Anuncio de detergente argentino que bien merece un oscar.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cuando creias que yo no te estaba mirando de Ernesto Cortázar

Cuando creias que yo no te estaba mirando
de Ernesto Cortázar



Todos nosotros, padres, hermanos, amigos..
influimos en la vida de los niños que tenemos a nuestro alrededor.....
aunque pensemos.. que no están mirando.....





Ángel e Isabel

sábado, 6 de agosto de 2011

Diez cosas que queréis que aprendan vuestros hijos








10 cosas que espero aprenda mi hijo

 Aunque escolarizamos a nuestros hijos sabemos que valores, modales, hábitos, visión de la vida, todo lo básico se enseña en casa,  y que hay cosas que no están en ningún currículum pero que aun sin proponérnoslo transmitimos a nuestros hijos, por eso insisto tanto en que son espejos de nosotros.

Comparto con vosotros este post, y espero que os guste.





Me propuso hace poco un amigo una reflexión muy interesante y no me resisto a compartir con vosotros mis ideas al respecto. Se trata de hacer una lista con las 10 cosas que queremos que nuestros hijos hayan aprendido cuando cumplan la mayoría de edad y para las que, sin duda, hay que comenzar a trabajar desde la primera infancia.
La educación que les demos a nuestros hijos los va a preparar para vivir más feliz y sabiamente, siendo responsables con el mundo que les rodea y dando sentido y utilidad a su vida.
Por eso, además de los contenidos escolares habituales, creo que hay cosas que debemos ayudarles a conseguir aprender, contando, por supuesto, con sus gustos y respetándolos, pero poniendo las bases de un desarrollo global de la persona.
Y para esto hay que empezar pronto, tener las ideas claras sobre lo que importa y dedicarle tiempo y esfuerzo a ello. Posiblemente para cada familia las prioridades van a ser diferentes. Estas son las mías.


  1. Ser un librepensador, es decir, ser capaz de analizar las informaciones críticamente y actuar de forma independiente de las opiniones mayoritarias.
  2. Ser capaz de expresarse por escrito y verbalmente perfectamente. Sea lo que sea lo que hagamos en la vida, expresarnos con corrección es muy importante, tanto para los aspectos laborales como para los relacionales. Nuestras emociones y pensamientos desearemos comunicarlos a otros, por lo que, conocer y cuidar el lenguaje es un instrumento indispensable.
  3. Tener una cultura amplia que le permita entender por si mismo el mundo y lo que le rodea. Muchas de las informaciones y datos que nos van a llegar en la vida precisan, además de la simple apertura de canales, un proceso interno de interpretación. Sin conocimiento somos esclavos de las mentiras y engaños. Por eso creo que conseguir conocimientos de todos los temas, de manera crítica y variada, es básico para poder ser una persona libre.
  4. Confiar en sí mismo, respetarse, conocerse y amarse. La autoestima y el autoconocimiento, proporcionando instrumentos teóricos y prácticos, a través de la experiencia y el estudio, para enfrentar las dificultades, creo que son básicos para que una persona desarrolle sus capacidades y logre sus sueños.
  5. Saber respetar a los demás, aunque no piensen como él, tratándolos con empatía y resolviendo los conflictos de manera pacífica. La violencia, la competitividad mal entendida, el desprecio del otro conducen a la incomunicación y a la opresión. Poder diferenciar conscientemente nuestros deseos e ideas de los derechos legítimos del otro a expresarse y ser libremente es una parte importantísima de una educación para la paz.
  6. Nadar. Puede asombrar lo prioritario que lo considero, pero, de no ser que estemos seguros que nunca le hará falta, me parece una medida importante para poder salvar tu propia vida y la de otros por cosas que he vivido cuando era socorrista.
  7. Ser un buen “amo de casa”, es decir, cocinar, cuidar de una casa y de los hijos que tenga.
  8. Saber ganarse la vida, es decir, tener conocimientos para elegir o ejercer una profesión que le guste y le permita vivir lo más independiente posible. No me importa lo que sea, o alfarero, o agricultor, o diseñador gráfico, o pintor de brocha gorda, o electricista, o fisioterapeuta, médico, actor, arquitecto, ingeniero, escritor, locutor…
  9. Cuidar de la salud: saber de nutrición, medicina básica y remedios naturales, además de poder atender un parto si es preciso y hacer los primeros auxilios.
  10. Tener habilidades manuales prácticas: cultivar alimentos además de saber arreglar y fabricar cosas con sus manos. No puedo saber cómo evolucionará el mundo, pero para sobrevivir nunca sobrará hacerte una cabaña, hacer una fogata o conseguir alimentarte de los frutos de tu propio trabajo.






Además de estas diez cosas que yo, en mi experiencia e ideas, considero importante enseñarle, hay muchas otras cosas que hacemos: música, pintura, informática, equitación, idiomas… pero son complementarias a estos conceptos y habilidades que considero imprescindibles para proporcionarle las bases para una vida libre, feliz y útil.
Estoy segura que vosotros tendréis listas diferentes a la que yo hago y me encantaría invitaros a que las compartáis con nosotros, pues creo que es muy positivo el aprender de los demás. Aunque vuestros hijos sean pequeños la educación en el hogar comienza desde la primera infancia y hay que tener las cosas claras. ¿Qué diez cosas queréis que aprendan vuestros hijos?


Mireia Long
Extraído de Bebes y Mas.

  

















martes, 12 de julio de 2011

Mandalas






Mandalas


Mandala es una palabra que en sánscrito, quiere decir círculo sagrado. Algunos lo llaman “el laberinto de los círculos”. Se utiliza para meditar, concentrar energía, equilibrar los desordenes, producidos por diferentes factores, que alteran y desestabilizan.

El mandala es un símbolo circular, que se encuentra desde el comienzo de la humanidad. Las diferentes culturas coinciden en que conduce hacia el camino a la unidad del ser.
La realización de mandalas es eficaz para armonizar, estabilizar y controlar estados de crisis, ansiedad, y desequilibrios.

La utilización de los mandalas se remonta desde los tiempos antiguos, hay grabados en las pirámides egipcias donde muestra que utilizaban la fuerza de los mandalas para su concentración, energización del lugar, meditación profunda, para elevar el nivel de conciencia, Hay papiros que muestran la utilización de mandalas dentro de las casas para mejor la captación de energía y crear ambiente de armonía y balance, o para transmutar la energía negativa en positiva.


¿Cómo utilizar mandalas con niños?

La palabra sánscrita «mandala» significa «círculo» y, más concretamente, «pensamiento contenido dentro de un círculo». Con este vocablo se designa todo tipo de imágenes organizadas alrededor de un punto central, que pueden contener múltiples formas geométricas y simbólicas. Los dibujos pueden ser muy complejos (como los pintados por los monjes tibetanos, ordenados según unas estrictas normas de composición y referidos a una tradición compleja) o muy sencillos y naturales: un punto en el centro de un círculo, una flor abierta, un sol. Los niños dibujan estas formas primordiales de manera espontánea.

El mandala es una herramienta de recentrado, permite reencontrarse con uno mismo, para calmarse, «retirarse» (dejar de someterse a las presiones del grupo), sentir la vida interior, encontrar el origen. Así, por ejemplo, se proponen ejercicios de observación de la respiración, de escucha de los sonidos interiores, de concentración visual y de ejercicios corporales como automasajes, estiramientos o posturas de relajación.


Manera de proceder:


  • Previamente el adulto creará una carpeta con variedad de modelos impresos (fotocopiar para conservar el original) Puede clasificar por grado de dificultad para utilizarlo según la edad del niño. 
  • El niño elige por sí mismo el dibujo del álbum que más le atraiga en ese momento.
  • Se instala en un sitio tranquilo donde no sea molestado mientras esté realizando esta actividad.
  • Tiene que tener a su disposición una amplia gama de colores (marcadores, lápices, crayones)
  • Puede transformar el dibujo a su gusto y añadir todos los elementos que desee.
  • Para la comprensión de esta actividad, es importante que observe su estado interior antes y después del coloreado. Antes de un trabajo de concentración, 10 minutos pueden ser suficientes para reencontrar la calma.
  • En la escuela o en casa puede ser una actividad de relajación espontánea muy eficaz.
  • Colorear hasta que considere que está terminado, si el tiempo no alcanza guardar para continuar el mismo en otro momento.
Normas principales  para pintar mandalas:

  • Es una actividad libre, no se puede obligar a pintar un mandala cuando no se desea.
  • Es importante una buena ventilación, iluminación y sonoridad del ambiente (música tranquila)
  • Respetar la dirección en que se ha empezado a pintar tomando como referencia el punto central.
  • Si se pinta del centro hacia afuera libera las energías internas hacia el exterior.
  • Si se pinta de afuera hacia adentro, encontrará meditativamente su propio centro.
  • Evitar influir en la elección del modelo, los colores o cómo debe pintarlo.

Álbum con nuevos modelos para descargar:

 Fuente: Mandalas y Pedagogía. Marie Pré. Imágenes tomadas de la Red.
Mandalas para niños. Beneficios. 

Los mandalas, diseños geométricos circulares, son herramientas que funcionan para la meditación y ayudan a la concentración.
La meditación produce una mayor receptividad y una mente más abierta al conocimiento. El mandala trata de reproducir un mundo ordenado, donde la simetría del dibujo y su composición equilibrada transmiten la idea de perfección.

Su principal objetivo es fomentar la concentración de la energía en un punto central.
Aunque se utilizan desde tiempos remotos en todas las civilizaciones con diferentes manifestaciones, fue en el siglo pasado cuando se utilizaron como dibujos terapéuticos.

Muchos profesionales, docentes y padres los incorporan como recurso que ofrece múltiples beneficios.


Beneficios de dibujar y pintar mandalas:

  • posibilita la concentración y el aprendizaje;
  • equilibra los hemisferios cerebrales izquierdo-analítico y derecho-creativo;
  • favorece el descanso y el sueño;
  • facilita la comunicación y potencia la creatividad;
  • desarrolla los sentidos y la capacidad de percepción;
  • fomenta la iniciativa personal, y estimula la imaginación favoreciendo la libre expresión.
  • A través del dibujo, uso del color y diferentes técnicas grafoplásticas, el niño expresa su mundo interior, pensamientos, ideas, estados de ánimo y relaciones con el mundo de un modo cada vez más complejo. Desde los primeros garabatos a las creaciones artísticas más abstractas y elaboradas va desarrollando su psicomotricidad y confirmando la estrecha relación con su desarrollo integral.
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martes, 5 de julio de 2011

Yoga para Niños OMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!!


Yoga para Niños OMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!!






Practicar Yoga,  Meditación o  Relajación no es solo cosa de adultos, puedes dejar que tus hijos participen contigo. 


Isabel





sábado, 18 de junio de 2011

CUANDO LOS NIÑOS APRENDEN.











CUANDO LOS NIÑOS APRENDEN.

Cuando los niños aprenden que la felicidad no se encuentra en lo que una persona tiene, sino en lo que esa persona es.

Cuando aprenden que dar  y perdonar es más gratificante que quitar y vengarse.

Cuando aprenden que el sufrimiento no se mitiga con auto-compasión, sino que se supera con determinación interior y fuerza espiritual.

Cuando aprenden que no pueden controlar al mundo a su alrededor, pero que son los maestros de sus propias almas.

Cuando aprenden que las relaciones mejoran si valoran más la amistad que el ego, el compromiso que el orgullo, escuchar que aconsejar.

Cuando aprenden a no odiar a una persona cuya diferencia temen, sino a temer ese tipo de odio.
Cuando aprenden que hay placer en la fuerza de motivar a otros, no en la falsa fuerza de humillar.

Cuando aprenden que el elogio de otros es halagador pero sin sentido si no se conjuga con el respeto a sí mismo.
Cuando aprenden que el valor de una vida se mide mejor no por los años dedicados a acumular posesiones sino por los momentos dedicados a dar de sí mismo, compartiendo sabiduría, inspirando esperanza, secando lágrimas y conmoviendo corazones.

Cuando aprenden que la belleza de una persona  no se ve con los ojos sino con el corazón; y que aunque el tiempo y las penurias pueden destruir nuestra coraza exterior, nos pueden mejorar el carácter y la perspectiva. 

Cuando aprenden a abstenerse de juzgar, sabiendo que todas las personas están dotadas de cualidades y defectos, y que la aparición de unas u otros depende de la ayuda ofrecida o el daño infligido por otros.
Cuando aprenden que a todas las personas se les ha dado el don de tener un yo único, y que el propósito de la vida es compartir lo mejor de ese don con el mundo. 

Cuando los niños aprenden estos ideales y cómo practicarlos en el arte del buen vivir, ya no son niños... son una bendición para quienes los conozcan, y valiosos modelos para todo el mundo.

Miranda
Extraído de: Laberinto de Luz
Isabel



jueves, 16 de junio de 2011

Los Niños y el Reset - Suzanne Powell


Son seis bloques de unos 15 minutos.

Espero que os gusten.


Suzanne Powell tiene 47 años, es nativa de Irlanda del Norte y residente en Barcelona, España desde 1987. Psiquiatra Filosófica, Especialista en Nutrición Ortomolecular y Profesora de los cursos ZEN LONGEVITY para el control del sistema y para ser quién realmente tú eres.

Los Niños y el Reset - Suzanne Powell
























Isabel y Ángel





lunes, 16 de mayo de 2011

Educar sin castigar







Educar sin castigar



Hay quien cree que es imposible educar sin castigar. Hay quien ni tan siquiera se plantea que pueda haber alternativas.

¿Alternativas?

Sí, las hay. Pero debemos replantearnos de arriba a abajo la relación padres/hijos. Hay quien cree que los niños son "adultos en período de pruebas", olvidando que son personas, que no se están preparando para la vida sino que ya están viviendo su propia vida.

Hay tres cuestiones fundamentales a tener en cuenta cuando pedimos algo a un niño o cuando, después de habérselo pedido y que no nos haya obedecido, nos proponemos castigarle:

1) ¿Qué es exactamente lo que quieres que haga, o lo que querrías que hubiera o no hubiera hecho?

2) ¿Por qué motivo quieres que haga lo que le estás pidiendo?

3) ¿Cuál quieres que sea su motivo para hacerlo?

¿Quieres que se acabe la comida porque tú lo has decidido de forma unilateral y arbitraria?

 ¿Quieres que se la acabe porque le has amenazado con quitarle la tele si no lo hace?
 ¿O quieres que se la acabe cuando realmente tiene hambre y necesita comer? Confía en él. 
Relativiza y pon el asunto en perspectiva: ¿qué importancia tendrá dentro de cinco (o diez o veinte) años el hecho de que hoy no se haya terminado la comida?





Cuando te hayas replanteado tus motivos, te darás cuenta de que empiezas a pedirle sólo las cosas que son realmente importantes.

 Pero ¿qué pasa si, aún así, tampoco obedece? Si no podemos castigarles, los niños tendrán vía libre para hacer todo lo que quieran, ¿no? Pues no.
 De ninguna manera. (Liberty, not license, que decía A.S. Neill). Lo que debemos buscar son las consecuencias lógicas y naturales a los hechos concretos.
 Supongamos que le has pedido que se vistiera, no lo ha hecho y, en consecuencia, vais a llegar tarde a la fiesta de cumpleaños a la que estáis invitados.
 Dejarlo sin tele, sin parque, sin postre o encerrarlo durante diez minutos (o uno por cada año de edad) en su habitación para que reflexione acerca de su actuación son cosas que no tienen absolutamente nada que ver con el comportamiento que hemos considerado inadecuado.
 SI habéis llegado tarde a un lugar al que le apetecía ir, es muy posible que el solo hecho de haber sido el último en llegar sea suficiente castigo para él. O el hecho de que sus amigos no quieran jugar con él cuando les pega o cuando no les presta sus juguetes. O el hecho de repetir curso por no haber estudiado lo suficiente.
 Con un castigo "extra" podemos corregirle, controlarle y reafirmar nuestra autoridad y nuestra superioridad, pero los efectos secundarios pueden ser devastadores: destruiremos su autoestima y frenaremos su crecimiento personal.

Con la disciplina positiva y las consecuencias naturales, en cambio, protegemos y educamos.

¿Qué necesitamos, entonces, para educar sin castigar?

En primer lugar, confianza. Debemos deshacernos de nuestra necesidad de tener el control permanente sobre otras personas, incluso aunque esas personas sean nuestros hijos.

En segundo lugar, empatía. No debemos esperar que hagan cosas para las que aún no están preparados. Debemos tener en cuenta sus limitaciones y adaptarnos a ellos, no esperar que sean ellos los que se adapten a nuestro mundo de adultos.

En tercer lugar, imaginación. La imaginación es el factor clave para encontrar alternativas al castigo. Antes de que la situación nos supere, podemos ponerle un toque de humor (unas cosquillas, un chiste, unas risas...). Podemos negociar de igual a igual. O podemos propiciar un cambio de contexto.

Pero, sobre todo, necesitamos ser coherentes (y ellos necesitan que lo seamos).

El comportamiento se puede manipular con un sistema de premiso/castigos pero, entonces, no estaremos educando personas sino que estaremos criando ratas de laboratorio. ¿Queremos niños libres y felices o queremos perros de Pavlov? ¿Es necesario recordar que el comportamiento se aprende por imitación?



Cuando pensar es un castigo


Poner a un niño de cara a la pared, arrodillado y haciéndole sujetar un par de pesados libros con cada mano no está bien visto. Pegarle es, incluso, ilegal en un gran número de países. En las sociedades occidentales los padres suelen disponer de poco tiempo (y, en ocasiones, de pocas ganas) para buscar otras formas más eficaces de disciplinar a los hijos. De ahí que un programa televisivo nefasto como es la Super Nanny haya tenido tantísimo éxito.





Como los castigos, en el sentido tradicional del término, empiezan a ser políticamente incorrectos, los adultos hemos recurrido no a nuevas estrategias sino a nuevos eufemismos. 


Hay un castigo clásico llamado “time out” (tiempo fuera) que consiste en aislar durante cierto período de tiempo al niño que se ha portado mal. En primer lugar, deberíamos revisar el concepto de “portarse mal”. 
¿Se ha portado mal el niño de dos años que ha derramado el vaso de leche porque todavía no ha terminado de desarrollar su motricidad fina?
 ¿Se ha portado mal el niño que ha montado un escándalo porque no quería bañarse a la hora que tú has decidido que debía hacerlo?
 En segundo lugar, deberíamos revisar, también, nuestras normas que, normalmente, son arbitrarias y tienen poco sentido. ¿Es realmente tan importante merendar a las cinco y no a las seis de la tarde? ¿O tendría más sentido que el niño merendara cuando tuviera hambre? ¿Es tan importante ver la tele sólo durante una hora al día? ¿O tendría más sentido negociar con él para que pueda ver su programa favorito completo en vez de disponer sólo de cierta cantidad de tiempo?

Aplicando este tipo de consecuencias artificiales lo que conseguimos es que nuestros hijos se esfuercen por no ser descubiertos en futuras ocasiones y esto implica que empiecen a mentirnos.
 Si nuestros hijos confían en nosotros y se sienten seguros en nuestra compañía, nos contarán las cosas que han hecho o que les han pasado.
 Pero, si no confían en nosotros y no se sienten seguros porque saben que les caerá una “consecuencia”, lo más probable es que no nos lo cuenten. Ni a los dos años, ni a los siete ni a los dieciséis.
 ¿Es ése el tipo de relación que queremos tener con ellos? Porque es fácil quejarse de lo herméticos que son los adolescentes y no querer darse cuenta de que, quizás, somos nosotros los que hemos alentado esta actitud cuando, de pequeños, los hemos mandado a “pensar” en vez de hablar con ellos.
Aislar al niño por haber incumplido normas que quizás no comprende (y que quizás no tengan ningún sentido) supone una enorme falta de respeto hacia él, además de una humillación totalmente innecesaria (como toda humillación, dicho sea de paso).


 Se le ha cambiado el nombre al clásico “time out” y ahora se le llama “silla o rincón de pensar”


Con lo cual convertimos el pensar en un castigo. Quiero creer que, en realidad, no queremos que nuestros hijos crezcan con la idea de que pensar es un castigo. Sin embargo, ése es justamente el mensaje que les transmitimos. Es más, durante el tiempo que dura su aislamiento (que, según “expertos” como la Super Nanny ha de ser equivalente a un minuto por año de edad) lo que el niño piensa en realidad es cómo evitar ser descubierto la próxima vez; y la lección que aprende es que gana el más fuerte o el más astuto. De este modo, el niño aprende a calcular el “precio” de sus acciones y a decidir, en cada caso, si vale la pena o no asumir el riesgo.

Desde los años 50, los científicos que han estudiado la disciplina han venido clasificando a los padres en función de que basaran sus actos hacia los niños en el poder o en el amor. 


La disciplina basada en el poder incluye (o puede incluir) pegar, gritar y amenazar.

Los castigos, por supuesto, son una forma de amenaza, un claro chantaje: “si no te acabas la comida, no podrás salir a jugar”, por ejemplo. La disciplina basada en el amor, en cambio, incluye prácticamente todo lo demás.
 A los lectores interesados en conocer alternativas prácticas y reales al castigo, les recomiendo encarecidamente la lectura de los libros “Por tu propio bien” de Alice Miller,
 “Crianza incondicional” de Alfie Kohn,
 “Ser padres sin castigar” de Norm Lee (disponible gratuitamente online),
 “Padres liberados, hijos liberados” de Adele Faber y Elaine Mazlish y el libro de Rosa Jové sobre las rabietas que está a punto de ser publicado. 
Para ir abriendo boca, pueden buscar en internet los siguientes artículos: “Cinco razones para dejar de decir muy bien” de Alfie Kohn, “Las rabietas” de Rosa Jové,
 “Ayudar a los niños a resolver conflictos emocionales” de Naomi Aldort o “Educar sin castigar” publicado por quien suscribe estas líneas en la revista www.atalisdigital.com (pág.47).



Artículo de Laura Mascaró

domingo, 15 de mayo de 2011

Actividades para los niños en función de su carácter






ACTIVIDADES PARA LOS NIÑOS EN FUNCIÓN DE SU CARÁCTER


Cada niño es diferente. Su carácter le marcará para toda la vida. Sin embargo, para ayudar a que tenga un desarrollo completo, conviene fomentar determinadas facetas de su forma de ser con una serie de actividades.

Marga Castro



Cada carácter responde a una serie de características. En función de éstas, hacer que los niños realicen determinadas actividades les ayudará a desarrollarse de forma más completa. Toma nota de las actividades que más le conviene en función del tipo de carácter de cada niño:


ACTIVO
Todo tipo de deportes, tanto individuales como de equipo. Para desfogarse y canalizar su energía positivamente.

    
TÍMIDO
Teatro. Le ayuda a comunicarse y a vencer su timidez amparado por un grupo.



TRANQUILO
Pintura. Requiere calma y mucha concentración. Con ella desarrolla la imaginación y la creatividad.





INQUIETO
Expresión corporal y ballet. Le ayudan a relajarse y a coordinar y controlar mejor sus movimientos.


HIPERACTIVO
Cerámica. Con ella descubre el efecto de sus actos: a más fuerza, peor queda la obra, así que deberá ser más delicado.

PEREZOSO
Deportes individuales (natación, esquí...). Porque le obligan a esforzarse y a marcarse metas, es decir, a superarse.

Extraido de crecer feliz

Isabel y Ángel
















sábado, 14 de mayo de 2011

Cuentos: Carrera de patos.





Carrera de patos.


Enseñanza principal: Obediencia.                                                                                               

Cuik y Quak eran dos patitos valientes y deportistas que vivían con mamá pata. Los dos eran rapidísimos, y siempre estaban compitiendo. Echaban carreras en cualquier lugar: por tierra, mar y aire; corriendo, nadando o volando. Un día que volvían de visitar al tío Patete en lo alto del río, Cuik soltó las palabras clave "¡el último que llegue es un ganso!", y ambos salieron nadando río abajo. Los dos conocían bien el camino, pero Quak llevaba algún tiempo preparando un truco: se había dado cuenta de que la corriente en el centro del río era más fuerte y podía ayudarle, así que aunque mamá pata les tenía totalmente prohibido nadar por el centro del río, Cuak se dirigió hacia aquella zona "ya soy mayor para nadar aquí".
En seguida se vio que tenía razón: avanzaba mucho más rápido que Cuik y le sacaba mucha ventaja. Cuik estaba indignado, porque él nunca desobedecía a mamá pata, pero por su obediencia ¡iba a perder la carrera! Según avanzaban la corriente se hacía más fuerte, y Quack cruzó triunfante la línea de meta sin darse cuenta de que se dirigía directamente a un gran remolino en el centro del río; para cuando quiso reaccionar, allí estaba dando vueltas y vueltas, sin poder salir del remolino.
Sacarle de allí fue dificilísimo, porque ningún pato tenía fuerza para nadar en aquellas aguas, y al pobre Quack, que no paraba de tragar agua, la cabeza le daba mil vueltas y no ayudaba mucho. Afortunadamente, una vaca de una granja cercana apareció por allí para sacar a Quack antes de que él solo se bebiera toda el agua del río. Y cuando le dejaron en el suelo, siguió dando vueltas durante un buen rato, de lo mareado que estaba, mientras algunos de los animales que lo habían visto se reían al ver que todo había acabado bien.
Aquel día Cuick comprendió que hacía bien cuando seguía haciendo caso a su mamá, aunque al principio pudiera parecer que era peor, y Quack... bueno, Quack no podría olvidarlo aunque quisiera, porque desde entonces, en cuanto le toca una gota de agua, cae al suelo y da tres vueltas antes de poder erguirse. ¡Y qué divertidos son los días de lluvia!

Autor... Pedro Pablo Sacristán



Cuentos con valores similares:





lunes, 2 de mayo de 2011

La Fábula del Lápiz. Paulo Coelho





La Fábula del Lápiz




El niñito miraba a la abuela escribir una carta. 
En un momento dado, le preguntó:
  
Abuela,¿estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros?
¿Es por casualidad, una historia sobre mí? 
 
La abuela dejó de escribir, sonrió y le comentó al nieto:   
Ahora bien, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando.

Me gustaría que tú fueras como él, cuando crezcas.  
- Estoy escribiendo sobre ti, es verdad.
 
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada especial.   
- Pero, si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!   
- Todo depende de cómo mires las cosas.
  
- Hay cinco cualidades en él que, si consigues conservarlas, te harán siempre una persona en paz con el mundo.
  
Primera cualidad:  
Puedes hacer grandes cosas, pero no debes olvidar nunca que existe una Mano que guía tus pasos.  
A esa Mano la llamamos Dios y Él debe conducirte siempre en la dirección de Su voluntad. 

Segunda cualidad:  
De vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. 
Con eso el lápiz sufre un poco, pero al final está más afilado. 
Por tanto, has de saber soportar algunos dolores, porque te harán ser una persona mejor. 

Tercera cualidad:  
El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar los errores.  
Debes entender que corregir una cosa que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de lajusticia.
  
Cuarta cualidad:  
Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que lleva dentro. 
Por tanto, cuida siempre lo que ocurre dentro de ti.
  
Por último, la quinta cualidad del lápiz:  
Siempre deja una marca.  

Del mismo modo, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará huellas y procura ser consciente de todas tus acciones.

Paulo Coelho


Isabel y Ángel


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