jueves, 21 de octubre de 2010

Consejos para mejorar el lenguaje de los niños.






Para impulsar el desarrollo lingüístico de vuestro pequeño, habladle mucho, utilizando un léxico variado y una forma de expresión lo más correcta posible. Además...

·         Emplead frases cortas y sencillas, con pausas que las delimiten. Por ejemplo, en vez de decir: “te voy a dar de merendar una papilla de cereales, que está muy buena”, es mejor hacerlo así: “te voy a dar de merendar” (pausa), “es papilla” (pausa), “¿te gusta?” (pausa), “¡humm, qué rica está!”.
·         Miradle a la cara cuando le habléis. Así le será más fácil permanecer atento a lo que le decís y observar el movimiento de vuestros labios, con lo que aprenderá a vocalizar antes y mejor.
·         Poned cierto énfasis en las frases, pero siempre dentro de la normalidad, sin exageraciones.
·         Utilizad onomatopeyas de vez en cuando: hacen las frases más divertidas y son muy fáciles de recordar.
·         Recordad que los gestos sirven para captar su atención, al tiempo que refuerzan el mensaje de la frase. También es muy positivo que le enseñéis canciones para interpretar.
·         Cuando empleéis una palabra nueva, repetidla varias veces seguidas en frases cortas y sencillas, para así ayudarle a memorizarla: “mira el pajarito”, “es un pajarito precioso”, “adiós, pajarito”.
·         Aprovechad las actividades diarias para enseñarle nuevas palabras. Por ejemplo, la hora del baño es estupenda para aprender a identificar las partes del cuerpo. El aseo sirve para reconocer una esponja y una pastilla de jabón. Durante el almuerzo se pueden aprender los nombres de los alimentos, las frutas, los cubiertos... Y los paseos son una excelente oportunidad para ayudarle a descubrir y a describir todo lo que vais viendo por el camino.
·         A diario, leedle cuentos ilustrados con dibujos que le permitan interpretar el texto fácilmente. Hasta los dos años son ideales los libros con una o dos imágenes por página, que le permitan conocer los objetos que le rodean, los animales, las partes del cuerpo... Más adelante le encantarán las historias sencillas, que se refieran a su propio mundo (su vida en casa, en el colegio, con los abuelos...).
·         De vez en cuando, jugad a intercambiaros los papeles y proponedle que sea él quien os cuente un cuento a vosotros. Conforme vaya pasando las páginas y avanzando en su relato, hacedle comentarios que le ayuden a expresarse con más claridad.
Recordad que cuanto más rico y variado sea vuestro lenguaje, y cuanto más tiempo dediquéis a charlar con vuestro pequeño, mejor será su comprensión y, más adelante, su manera de hablar y de expresarse. Esto es muy importante no sólo por la función comunicativa del lenguaje, sino también porque le permitirá aprender cosas nuevas con más facilidad y, en un futuro, mejorar su rendimiento escolar.
 Esther García. Pedagoga.

viernes, 27 de agosto de 2010

El método canguro.



El milagro de un bebé de 567 gramos que sobrevivió gracias al abrazo de su madre


¿Conocéis el método canguro para el tratamiento de los bebés prematuros? En el blog hemos hablado de este concepto surgido én los años ‘70 que confirma que el contacto piel con piel es realmente efectivo para la recuperación de los bebés nacidos con muy bajo peso varias semanas antes de lo previsto.
Una muestra de que la cercanía de una madre es capaz de salvar vidas es el estremecedor caso de la pequeña Rachael nacida en Edimburgo a las 24 semanas de gestación.
Los médicos le daban pocos minutos de vida fuera del útero dado que prácticamente no respiraba y que el corazón le latía una vez cada diez segundos.
Su madre no dudó un segundo. La cogió y la colocó en su pecho dentro de su propio camisón para que no muriera de frío pensando que ese sería su último abrazo.
Relata que podía sentir sus minúsculos piecitos fríos cuando sucedió el milagro. Súbitamente los latidos del bebé comenzaron a regularizarse lo que le permitió recuperar la capacidad para empezar a respirar por sí misma.
Aunque los médicos seguían siendo pesimistas, la niña recuperó la temperatura corporal y comenzó a evolucionar favorablemente.

Cuatro meses después fue dada de alta con 3,600 kilogramos del hospital donde nació y hoy puede recibir en casa un montón de abrazos de su mamá.
Este tipo de historias que cada tanto conocemos nos llegan al corazón, Es cierto que muchos bebés no lo logran, pero hay que intentarlo hasta las últimas consecuencias porque esos indefensos bebés de apenas pocos gramos son grandes héroes, quienes con el amor de una madre pueden protagonizar verdaderos milagros.
Lola Rovati.



miércoles, 25 de agosto de 2010

La musicoterapia en bebés hospitalizados. MUSICOTERAPIA 4




"La foto es simbólica, no se utilizan auriculares para los bebés."

La musicoterapia en bebés hospitalizados.  

Los beneficios de la terapia musical son a estas alturas indiscutibles. Ya hemos visto su eficacia en embarazadas, en bebés prematuros y en el tratamiento de niños con trastornos como la hiperactividad. También es efectiva para la recuperación de los bebés hospitalizados en cuidados intensivos.

La musicoterapia no cura en sí misma pero ayuda a que el bebé ingresado reduzca el estrés que le produce permanecer hospitalizado, lo cual acelera su recuperación.

En una investigación realizada con bebés de 0 a 6 meses hospitalizados en la UCI por un problema crítico, “la música les ha ayudado a estabilizarse, todo se minimiza y la calidad del paciente mejora”.


Para evaluar estas mejoras se midieron parámetros fisiológicos como la frecuencia cardiaca, la respiratoria y la saturación de oxígeno, además de la realización de un test de bienestar del paciente.

Una puntualización que hicieron los investigadores es que el bebé mejoraba notablemente a los 10 minutos cuando se conjugaban la musicoterapia con la presencia de los padres. Papá y mamá son un pilar fundamental para la recuperación de los pequeños enfermos y permanecer junto a ellos en todo momento es uno de los derechos esenciales que se recogen en los Derechos del niño hospitalizado.

La de musicoterapeuta es una disciplina que no está reconocida como profesión, luchan por ello, puesto que ayuda a mejorar cualquier tipo de patología en cualquier franja de edad.

Publicado por Bebés y más.

La musicoterapia ayuda a tratar cualquier tipo de patología. MUSICOTERAPIA 3



"La foto es simbólica, no se utilizan auriculares para los bebés."


La musicoterapia ayuda a tratar cualquier tipo de patología

La doctora en Musicoterapia por la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y subdirectora del Máster de Formación Superior en Musicoterapia de dicha entidad académica, María Jesús del Olmo, opina que es una disciplina que ayuda “a cualquier tipo de enfermedad, desde físicas a psíquicas, en cualquier franja de edad, desde los más pequeños a los mayores”.
Del Olmo realizó estas declaraciones en el marco del curso de verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) ‘Introducción a la Musicoterapia aplicada’ que se celebra en Carmona. Asimismo indicó que en Andalucía se está empezando a realizar este tipo de terapia en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla “y son muy poquitas ciudades las que cuentan con expertos en el ramo”, aunque recalcó que “cada vez son más y están más abiertos para contratar a estos profesionales”.
La profesora afirmó en su conferencia que durante su investigación –que duró 15 meses– sobre bebés de cero a seis meses en Cuidados Intensivos Pediátricos, “la música ayuda a mejorar la calidad de vida de éstos, pero siempre música hecha especialmente para ellos, en directo con un teclado y una guitarra”.
Continuó diciendo que “ha sido muy importante la presencia de los padres”, ya que “cuando se conjugaban música, niños y progenitores el resultado ha sido óptimo”, porque “los padres cuando tienen un niño hospitalizado llegan con mucha ansiedad y una vez que ven que pueden relacionarse gracias a la mediación de un musicoterapeuta, se les cambia el chip”.
Sobre los parámetros que se utilizan para ver la mejoras indicó que los fisiológicos son la frecuencia cardiaca y respiratoria y la saturación de oxígeno, además de la realización de un test de bienestar del paciente.
Al hilo, añadió que “realmente la mejoría aparece en apenas diez minutos” y agregó que, en el caso de su investigación sobre bebés, “están en la UCI por un problema crítico, lo que necesitan es estabilizarse y la música ayuda a ello, todo se minimiza y la calidad del paciente mejora”.
Por último añadió sobre la implantación de la musicoterapia que “en la universidad solo existen postgrados, pero el problema real es que no está reconocida en el INEM como una profesión”, situación que podría solucionarse creando un Grado que facilite su reconocimiento como profesionales de la salud.


Extraído de:
DIARIOSALUD.NET 


Musicoterapia en hospitales españoles. MUSICOTERAPIA 2






El efecto positivo de la música sobre la afectividad y la actividad cerebral hace que la música tenga capacidad para mejorar el curso de las enfermedades. La musicoterapia es el uso de sonidos, estructuras rítmicas y piezas musicales para conseguir mejoría directa o indirecta de estados patológicos. No sustituye a los tratamientos médicos, pero los ayuda. Existen diferentes escuelas en la forma de aplicar la terapia y en los diferentes países existen estudios de grado y de postgrado para la formación en la disciplina (ver el programa de la Universidad de Barcelona).
El Hospital de La Paz de Madrid empezó a utilizar la musicoterapia en el año 2003 en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Posteriormente la terapia se fue extendiendo a otras áreas pediátricas (Oncología, Diálisis, etc) y desde el 2007 también a pacientes y cuidadores de pacientes adultos con Alzheimer. Las sesiones son semanales, de unos 45 minutos si son en grupo y de 15-20 minutos si son individuales. Las imparten personas capacitadas para ello.

Los primeros datos que se han recogido en la UCI determinan que hay mejoría en las constantes hemodinámicas y respiratorias de los pacientes.

Estudios recientes determinan que también en el caso de Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales, los prematuros se benefician de la musicoterapia, por ejemplo obteniendo mejores curvas ponderales.

El Hospital Sant Joan de Déu ha iniciado también la utilización de musicoterapia en la sala de prematuros. Espero que pronto puedan exponer los interesantes resultados obtenidos.

 Publicado por Diario de una mamá pediatra.

La musicoterapia para los bebés prematuros. MUSICOTERAPIA 1








La musicoterapia para los bebés prematuros.

La terapia canguro se practica  para favorecer el desarrollo de niños prematuros. A ésta se podría sumar la musicoterapia, que se ha probado ya que es beneficiosa para los bebés prematuros porque les relaja, facilitando así la alimentación y participando en el aumento de peso. Actualmente se está practicando en  algunos hospitales españoles.
Según un estudio canadiense que se llevó a cabo entre los años 1989 y 2006 la música más efectiva son:

-las nanas
-la música clásica
-las canciones suaves de una voz femenina.

En algunos casos también se agregaban sonidos como los latidos del corazón u otros sonidos  que se producen en el interior del útero.
La musicoterapia o el método canguro pueden ser un aporte fundamental en la recuperación de los niños prematuros.  

sábado, 31 de julio de 2010

Reflexología Podal Infantil




En la antigua China hace 4000 años, se observó que el masaje no solo influía en la parte del cuerpo donde se aplicaba, sino que había una influencia a nivel reflejo sobre áreas corporales y órganos muy distantes. Esta observación fue la base del nacimiento de una nueva terapia manual, la Reflexología.

En la actualidad prestamos muy poca importancia a los pies, es el gran olvidado de nuestro cuerpo y sin embargo, es la parte del cuerpo donde van a parar multitud de terminaciones nerviosas
.



La planta del pie y el pie en su conjunto, representa en forma esquemática la totalidad del cuerpo y sus órganos. Este es el principio de la reflexología podal. De tal modo, es posible que desde la planta del pie se pueda influir, positivamente, en los órganos y vísceras afectadas.
 Este tratamiento consiste en masajear partes del pie, que vienen a ser el reflejo de una zona concreta de nuestro cuerpo, aliviando las dolencias de ésta.Los beneficios de la reflexología podal son descubiertos por el doctor William Fitzgerald, en 1913. Él desarrolló la teoría de que el cuerpo está recorrido longitudinalmente por diez líneas energéticas, que van desde la punta de los dedos del pie hasta la cabeza.

En nuestro cuerpo el sistema nervioso es el responsable de transmitir estímulos externos al cerebro y desde allí otra vez a los músculos y órganos internos. Con la reflexología estimulamos las terminaciones nerviosas en la planta del pie mediante el masaje con las manos. A continuación son estos circuitos nerviosos los que transmiten el estímulo externo al órgano interno correspondiente.

Beneficios de la reflexología podal infantil

La reflexología podal aplicada a los niños es una técnica de prevención y mejora del bienestar es inocua, eficaz y fácil de aplicar cuyos beneficios han sido sobradamente demostrados.

A continuación, reproducimos un texto de Ángeles Hinojosa,  experta en Reflexología Podal  Infantil, el cual me parece muy ilustrativo e interesante para papás y mamás:


“Cuando se trata a un bebé se le pueden solucionar problemas de gases en el vientre, estreñimiento o diarreas; cuando el niño ya va a la guardería le puede aliviar problemas de nerviosismo o angustia y, si en el momento de pasar después al colegio, nuestro hijo experimeta depresión, esta técnica le ayudará a recuperar la confianza perdida. En general, con este método se fortalece la salud y se tratan numerosos trastornos".



Los primeros días, semanas y meses del recién nacido son tan complicados para él como para los padres. A los padres les resulta difícil averiguar qué es lo que le pasa o reclama el bebé, ya que éste no puede expresarse si no es a través del llanto. A pesar de que el padre/madre intuya lo que le ocurre, se pueden sentir impotentes para solucionarlo. No se sabe qué hacer cuando el bebé tiene gases en la tripa, no puede conciliar el sueño o le «duelen» las encías durante la dentición.






En ocasiones, lo único que el bebé necesita, y por eso lo reclama, es que papá o mamá le acunen en sus brazos para sentirse protegido y contenido. En cualquiera de estas ocasiones, la Reflexología Podal puede ser un aliado perfecto, pues aunque no esté claro lo que necesita, la sensación de sentir que le atiendes será suficiente; tus manos en su piel serán como un bálsamo. Casos concretos en los que puedes ayudar a tu bebé con esta técnica son, entre otros: gases en el vientre, estreñimiento, diarreas, intranquilidad, insomnio, resfriado, gripe, otitis, dentición, etc.


Reflexología Podal  Infantil. Masaje por Ángeles Hinojosa.



Ángel y Maribel




lunes, 26 de julio de 2010

Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida...




Hace 30 años que llamaron mi atención estos versos, estaban puestos en la pared de una guardería por la cual pasaba en el camino del colegio a casa. Y hoy los vuelvo a encontrar.
Son unos versos de Khalil Gibran (novelista y poeta). Dedicados especialmente para ti, si eres papá o mamá:

“Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.
No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.”



Maribel.

miércoles, 21 de julio de 2010

30 Juegos para las vacaciones (tercera parte)








30 juegos para las vacaciones
Un verano inolvidable
Tiempo libre. Ésta es la palabra mágica del verano. Aquí tienes 30 ideas de juego para pasártelo en grande con tus hijos mientras disfrutáis de vuestras vacaciones.


Juegos para la montaña



21. El hilo

Quien la liga debe perseguir a un niño como si lo uniera a él un hilo imaginario. Cuando otro se cruza, es como si cortase el hilo, por lo que el perseguidor deberá seguir al niño que se le ha cruzado. Si el que la liga pilla al perseguido, éste es el nuevo perseguidor. Los que huyen tienen la posibilidad de salvarse unos a otros arriesgándose a cruzarse en plena carrera. A partir de 8 años.


22. Sangre


Colocados en círculo, todos se ponen el nombre de un país. Un niño lanza la pelota al aire y dice “declaro la guerra a mi peor enemigo que es...” Y grita el nombre de un país mientras los demás escapan. El “país” nombrado debe coger la pelota y gritar: ¡SANGRE! o ¡PIES QUIETOS! Los demás quedarán inmóviles y el que tiene la pelota deberá intentar dar a alguien después de dar tres pasos. Si le da, quedará HERIDO. Si es la segunda vez que le dan, quedará herido GRAVE y si es la tercera, estará MUERTO y eliminado. Si el que lanza falla, el herido es él y si alguien mueve los pies también. Al que han dado es el siguiente que debe declarar la guerra. A partir de 7 años.


23. El escondite


Un niño cuenta hasta veinte de espaldas en un árbol establecido como “CASA”. Los demás se esconden y él tendrá que buscarlos. Cuando ve a uno, debe correr a la “CASA” a decir su nombre y su escondite. Los escondidos deben aprovechar los paseos del que se la liga para correr a la “CASA” y salvarse. Los que se salvan gritan “¡por mí!” y el último debe salvar al resto diciendo: “por mí y por todos mis compañeros”. En tal caso, el que la ligaba, se la volverá a ligar. De lo contrario, la ligará el que haya sido descubierto el primero. A partir de 5 años.


24. Carrera de aguadores


Los pequeños cogen un recipiente de plástico lleno de agua y comienzan una carrera en la que tú les vas diciendo lo que deben hacer. Les indicarás hacia qué árbol dirigirse, si deben hacerlo a pata coja o dando vueltas sobre ellos mismos, así como subir a una roca o saltar desde ella. Al finalizar el juego, ganará el que más agua conserve en el recipiente. A partir de 4 años.


25. Alto


Uno persigue al resto de los compañeros, si consigue tocar a alguien éste se convierte en perseguidor. La única forma de salvarse del perseguidor es subirse a algo: una roca, un árbol... A partir de 6 años.


26. Cocodrilos y tortugas


Un niño hace de cocodrilo y establece cuál es su casa –un rincón de la piscina, por ejemplo–. Los demás hacen de tortugas. El cocodrilo debe intentar atraparlas, tumbado en el agua y reptando por el fondo con las manos. De esta manera, se convertirán en estos reptiles. Las tortugas intentarán escapar en cuclillas y llegar a la casa del cocodrilo. Si una lo consigue, podrá convertir a un cocodrilo en tortuga. A partir de los 4 años.


27. El reto


Se juega por parejas. Cada niño coge un extremo del flotador y se impulsa hacia el frente dando patadas al agua para conseguir que su compañero recule. Puede que te toque hacer de juez para ver cuando el flotador se mueve hacia un lado o el contrario. A partir de 5 años.


28. Flotadores de choque


Los niños se sientan sobre el flotador y se impulsan para acercarse unos a otros con el fin de zarandear al contrario y hacerlo caer. Gana el que permanezca sentado sobre el flotador. A partir de 6 años.


29. Carrera por equipos


Se trata de hacer una competición de un extremo a otro de la piscina. Pero, en lugar de nadar de uno en uno, hay que nadar agarrados por equipos, formando una especie de serpiente marina. A partir de 8 años.


30. A pescar


Se tiran varios flotadores al agua y los niños deben acudir a pescarlos. La dificultad consiste en tener que pelearse por coger un flotador sin usar los brazos. Es decir, que sólo pueden engancharlos con las piernas o la cabeza. A partir de 7 años.


Guiadelniño.com

30 juegos para las vacaciones (segunda parte)









30 juegos para las vacaciones
Un verano inolvidable
Tiempo libre. Ésta es la palabra mágica del verano. Aquí tienes 30 ideas de juego para pasártelo en grande con tus hijos mientras disfrutáis de vuestras vacaciones.




En la playa



11. Castillos de barro

Modelar o usar moldes para hacer figuras en la arena es algo que fascina a los más pequeños, pues pueden disfrutar llenándose de barro hasta enterrarse sin que mamá les regañe. Es más, en la playa, hasta mamá se pone de rodillas y hunde las manos en arena húmeda y eso les encanta. A partir de 3 años.


12. Rayuelas en la orilla

Consiste en aprovechar la parte húmeda de la arena cuando es amplia, para dibujar una rayuela con forma espiral que contenga diez casillas y un centro con la palabra “cielo”. Se tira una piedra y se salta a la pata coja, sin pisar la casilla de la piedra. A la vuelta se recoge y salta el siguiente. Cada vez se tira a una casilla más próxima al centro y, si por error, la piedra cae en él, habrá que empezar de nuevo. Gana el que llegue antes al “cielo”. A partir de 6 años.


13. Carrera de pantalones bajados


Nada más llegar a la playa, aléjate del lugar donde vais a situaros y traza una línea de salida y una meta. Haz que los niños se pongan en la línea y se bajen la ropa a los pies. Da la orden de salida para que echen a correr. Se partirán de risa viendo cómo caminan y más de uno acabará arrastrándose para llegar el primero. Es una variante casera de las carreras de sacos, pero... ¡Ojo con llevar el bañador puesto! A partir de 4 años.


14. Las tres en raya


Se escogen tres piedras blancas y tres negras. Se dibuja en la arena el tablero: un cuadrado con una casilla en cada esquina, otra en el centro de cada lado y otra en el centro del cuadrado. El primer jugador –que tiene las blancas– sitúa su primera piedra en el centro del cuadrado. El otro – propietario de las negras– elige dónde poner su piedra. El turno vuelve al primer niño que sitúa su segunda piedra para hacer tres en raya blancas o impedir que el otro niño haga tres en raya negras. Todas las piedras pueden colocarse en cualquier casilla menos en la del medio, que permanece inmóvil. A partir de 7 años.


15. Encontrar el tesoro


Alguien se encarga de esconder un objeto enterrado en la arena mientras los niños se tapan los ojos. Después, tendrán que descubrir dónde se encuentra y desenterrarlo. Para dar pistas, se puede decir “frío frío”, si se alejan del tesoro o “templado”, “caliente” o “que te quemas”, según se aproximen a objeto. A partir de 5 años.


16. A golpe de piedra


Se hace un montón de arena en el que se introduce un objeto pequeño –pueden ser chinas de diferentes colores– por cada jugador. Después, por turnos, cada niño tira un piedra mediana con el objetivo de descubrir los pequeños tesoros enterrados y gana el que más tiros de piedra acertados haya tenido. A partir de 7 años.


17. La gallina ciega


El que la liga se pone un pañuelo tapándole los ojos. Los demás le marean dándole vueltas para que se desoriente. Después, todos se alejan y se dispersan mientras le llaman: gallinita, gallinita, ven por mí. Cuando la gallina ciega consiga atrapar a uno, éste se la ligará. El suelo blando atenúa las caídas y la posibilidad de atrapar a cualquiera que pasee por la playa aumenta la diversión. A partir de 5 años.


18. Canasta en la arena


Consiste en hacer un agujero en la arena, situarse a cierta distancia y tirar a colar piedras en el agujero. Los que lo consigan, dan un paso atrás y vuelven a tirar y así hasta que sólo quede uno. A partir de 4 años.


19. El gusano loco


A excepción de uno de los niños, todos los demás se estiran sobre la arena, uno al lado del otro. El niño que queda se tumba de forma transversal sobre sus compañeros. Estos giran sobre sus propios cuerpos de forma lateral, como rodillos, provocando que el niño que está sobre ellos avance. Cuando haya llegado al extremo, se pone al lado de sus compañeros mientras al otro extremo, un niño se levanta y se coloca encima de los demás. El objetivo es hacer que el grupo avance todo lo posible. A partir de 7 años.


20. Desafío personal


Se trata de un juego individual y se prepara dibujando en la arena una fila con ocho casillas. Sitúa tres guijarros blancos en las tres primeras casillas y tres guijarros negros en las tres últimas. El reto consiste en llevar todas las piedras al extremo opuesto. Para ello, las fichas se mueven de una en una hacia delante y saltándose unas a otras, pero sin posibilidad de retroceder. Un rompecabezas para los más persistentes. A partir de 8 años.






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30 Juegos para las vacaciones (primera parte)




30 juegos para las vacaciones
Un verano inolvidable
Tiempo libre. Ésta es la palabra mágica del verano. Aquí tienes 30 ideas de juego para pasártelo en grande con tus hijos mientras disfrutáis de vuestras vacaciones.

En los viajes

1. Carrera de gotas
Este juego es el ideal para los viajes en días de lluvia. Cada jugador apadrina una de las gotas de agua que quedan pegadas al cristal y van escurriéndose hacia atrás. La gota más rápida hará ganar a su padrino. Es conveniente marcar sobre el vaho el punto de salida y la meta. A partir de 4 años.

2. Contar un cuento
Un adulto da las pistas clave: objetos, personajes, lugares... Los niños deben crear una historia organizada que contenga todos los elementos que les han dado. A partir de 4 años.

3. Veo veo
Uno formula la frase mientras piensa en algo que está viendo constantemente durante el trayecto: “Veo, veo”. Otro pregunta: “¿por qué letrita empieza?”. El primero contesta y los demás deben adivinar en qué está pensando.
 A partir de 5 años.

4. Revista viajera
Hay que hojear una revista y observar por la ventanilla para encontrar objetos como los que aparecen en las fotografías. Cada uno pone su señal encima del objeto que encuentre y gana el que más señales tenga al pasar 10 minutos.
 A partir de 5 años

5. La casa de San Juan
Alguien robó pan en la casa de San Juan y como nadie sabe quién, todos van acusándose unos a otros mientras cantan:
Todos: “Félix robó pan en la casa de San Juan.”
Félix: “ ¿Quién yo?”
Todos: “Si tú”
Félix: “Yo no fui"
Todos: “¿Entonces quién?
Félix: “Marta”
Todos: “Marta robó pan en la casa de San Juan...”
Este juego es especialmente divertido en el autobús debido al número de participantes. A partir de 5 años.

6. Responda otra vez
Consiste en adaptar el famoso concurso de televisión en el que el presentador pide que los concursantes –agrupados por parejas o individualmente– enumeren objetos, clases de animales, nombres de lugares... Y así elaboran una lista hasta que se equivoquen o repitan respuesta. Tras unas cuantas rondas, ganará la pareja o el niño que más respuestas acertadas tenga. A partir de 6 años.

7. El código de sonidos
Consiste en contar una misma historia por turnos. El primero que cuenta sustituye una palabra por un sonido. El siguiente debe contar la historia con ese sonido cada vez que aparezca la palabra a la que sustituye y añadir otro sonido en lugar de otra de las palabras. Y así hasta que la historia sea un conjunto de sonidos que sólo los “peques” pueden descifrar. A partir de 7 años.

8. La frase más larga
Uno dice una palabra. El siguiente repite esa palabra y añade otra. El tercero repite las anteriores y añade otra más. Y así hasta que se forme una frase con elementos del paisaje. Hay que ser rápido en añadir palabras y así, cada frase que surja será de lo más disparatada. A partir de 8 años.

9. Poesía en movimiento
El primero pregunta: ¿Qué metemos en la nevera? Por turnos, todos van contestando cosas que rimen. Por ejemplo: tres kilos de pera. Cuando ya no se les ocurra nada más o menos coherente, se vuelve a formular la pregunta cambiando el recipiente. A partir de 7 años.

10. Palabras encadenadas
Uno dice una palabra para que el siguiente diga otra que empiece por la última sílaba de la anterior. Si al siguiente no se le ocurre ninguna, queda eliminado. El juego se acaba cuando sólo queda un niño sin eliminar. A partir de 6 años.

Extraido de Guiadelniño.com


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domingo, 27 de junio de 2010

Inclusión del yoga y varias técnicas de relajación en las escuelas.







Maravillosa oportunidad!!!!!!


La Vanguardia  ha promovido una encuesta para que los ciudadanos votemos si
queremos la inclusión del yoga y varias técnicas de relajación en las
escuelas, es una oportunidad de oro para hacernos oír y promover un cambio
educativo que tendría una inmensa repercusión en el desarrollo integral de
los niños y jóvenes, así que a por ello, podéis votar en este link:

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20100526/53933802541.html

domingo, 20 de junio de 2010

Tu hijo es una buena persona.





Tu hijo es una buena persona

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable… En cambio, si una madre exclama “mi hijo es muy bueno”, casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que “no hace más que comer y dormir” (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: “¡Qué monos son… cuando duermen!”
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de “problemas de la infancia”: problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos… Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.
Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos “problemas”, precisamente, a sus virtudes.


Tu hijo es generoso
Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!
Tal vez la mamá de Marta piense que su hija “no sabe compartir”. Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.


Tu hijo es desinteresado
Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada… pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?
La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego “si te he visto no me acuerdo”? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?
El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.
Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice “hambre”, “agua”, “susto”, “pupa”; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice “mamá”. Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo… Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: “papá, mamá, venid, os necesito”, no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?


Tu hijo es valiente
Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. “¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!” Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.
Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. “Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar” es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.
Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras… son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.


Tu hijo sabe perdonar
Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos…
Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. “¿Será posible?” “Mírala, no le pasa nada, era todo cuento”.
No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? (“Mamá se ha estado portando mal…”). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.


Tu hijo sabe ceder
Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.
Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un “Tontanchante”, “la tontería que se engancha y es un poco repugnante”, y que todos los de su clase tienen ya. “Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?” “¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero…!” Ya tenemos crisis.
Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.
Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos “salimos con la nuestra” cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.


Tu hijo es sincero
¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público “¿Por qué esa señora es calva?” o ¿Por qué ese señor es negro?” Que contestase “Sí” cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar “Sí” a nuestra retórica pregunta “¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?”
Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese “feo vicio”. Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.


Tu hijo es un buen hermano
Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: “Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para ti sólito. Pero te seguiré queriendo igual”. ¿No le parece que estaría “un poquito” celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.


Tu hijo no tiene prejuicios
Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir “vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles”? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.


Tu hijo es comprensivo
Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.
Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años (“De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis…”) La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.


La semilla del bien
Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.
Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la “falta de disciplina”, que se hubieran evitado con “una bofetada a tiempo”. Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo “adecuado” para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita .


Dr. Carlos González, Pediatra
Extraído de Bésame mucho


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